17 June 2026
España cuenta por primera vez con una Lista Roja Nacional de especies amenazadas, una herramienta científica elaborada siguiendo la metodología de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) que permitirá mejorar las estrategias de protección y conservación de la biodiversidad del país dado que identifica con mayor precisión las amenazas que afectan a especies vulnerables y ecosistemas frágiles.
La iniciativa, impulsada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), ha evaluado 1.545 especies de fauna y flora, de las cuales 471 se encuentran amenazadas y 75 están catalogadas en peligro crítico de extinción. Entre ellas destacan más de diez especies presentes en Mallorca, muchas de ellas endémicas de Baleares y altamente sensibles a la presión humana y al cambio climático.
Entre las especies registradas figura el ferreret (Alytes muletensis), un pequeño anfibio endémico de la Serra de Tramuntana catalogado como En Peligro (EN). La especie habita en torrentes y arroyos de montaña y cuenta con una población estimada de entre 500 y 1.500 parejas adultas. Aunque diversos programas de reintroducción han permitido recuperar más de diez subpoblaciones, los expertos alertan de un importante retroceso poblacional en los últimos años. Entre las amenazas más graves destaca la expansión de la culebra viperina (Natrix maura) introducida en Baleares, que depreda directamente sobre el ferreret y ha provocado descensos de hasta el 90 % en algunas poblaciones larvarias. A ello se suma la competencia con la rana de Pérez (Rana perezi), también introducida, así como la presión derivada del turismo y el aumento de la demanda de recursos hídricos. La construcción de presas, la canalización de torrentes y el uso recreativo intensivo de los arroyos de montaña están alterando gravemente sus hábitats naturales.
La Lista Roja también incluye al saltamontes balear de silla (Parasteropleurus balearicus), catalogado como Vulnerable (VU), cuya población presenta una tendencia decreciente debido a la urbanización, las infraestructuras y la pérdida de hábitat en Mallorca y Menorca.