Mallorca entra en el mapa de nidificación de la tortuga boba y consolida una nueva realidad para la especie

NOVEDADES

15 junio 2026

Mallorca entra en el mapa de nidificación de la tortuga boba y consolida una nueva realidad para la especie


La presencia de la tortuga boba (Caretta caretta) en las costas de Mallorca ha dejado de ser un hecho aislado. Desde que en 2023 se documentaron por primera vez nidos de esta especie en la isla, Mallorca ha registrado nuevos episodios de nidificación y ha comenzado a formar parte del mapa reproductivo de esta especie vulnerable.

En 2023 se localizaron los primeros tres nidos documentados de tortuga boba en Mallorca, un acontecimiento que situó por primera vez a la isla en el mapa de nidificación de la especie y dos años después, en 2025, la historia volvió a repetirse en la playa de Can Pere Antoni, en Palma, donde se detectó nuevamente un nido. En esta ocasión se contabilizaron 77 huevos y nacieron 62 crías.

En 2026, 39 tortugas nacidas en Mallorca regresaron al Mediterráneo tras completar el programa Head Starting, impulsado por el Govern de les Illes Balears y coordinado por el COFIB. El programa permite criar temporalmente a las tortugas con fines de conservación antes de su liberación al mar.

Una nueva realidad en el Mediterráneo occidental

La aparición cada vez más frecuente de episodios de nidificación en zonas occidentales del Mediterráneo está relacionada, entre otros factores, con el calentamiento del mar, que puede favorecer que las tortugas busquen nuevas áreas de reproducción. A este fenómeno se suman una mayor vigilancia ciudadana y el desarrollo de programas de seguimiento y conservación de la especie.

La llegada de la tortuga boba a las playas mallorquinas representa, por tanto, una oportunidad para conocer mejor cómo está cambiando el ecosistema marino y cómo responden las especies a estas transformaciones. Al mismo tiempo, plantea nuevos retos para la conservación de los espacios costeros.

Entre las principales amenazas para la especie se encuentran la pesca accidental, la contaminación por residuos plásticos, la iluminación artificial de las playas y las molestias ocasionadas por la actividad humana durante la nidificación.

Conservar también significa saber observar

El seguimiento de estos episodios permite generar conocimiento sobre la evolución de la especie en Mallorca y mejorar la capacidad de respuesta ante futuras nidificaciones.

La evolución de la tortuga boba en Mallorca constituye así una historia que apenas acaba de comenzar: una señal de los cambios que está experimentando el Mediterráneo y, al mismo tiempo, una oportunidad para reforzar el conocimiento y la conservación de la biodiversidad marina de la isla.

Los datos recogidos para este indicador proceden del COFIB, el Servei de Protecció d'Espècies del Govern de les Illes Balears, la Palma Aquarium Foundation, el Informe Mar Balear y la UICN.


Donar

Esta web utiliza cookies para analítica digital, mejorar su experiencia de usuario y personalización de publicidad. Puede consultar nuestra política de cookies aquí.